El día 14 de marzo, nos reunimos con la intención de hablar con cierta naturalidad de un tema que en algunas casas se sigue tratando a medias o al menos, con cierta preocupación e inquietud por parte de algunos padres, la educación afectivo-sexual. En esta ocasión nos acompañó Mª José, enfermera del centro de salud de la zona, y entre otra mucha información, nos proporcionó algunos consejos que debíamos tener en cuenta como padres. Aquí los dejo para que el tiempo no haga que caigan en el olvido.
1.-Reúnase con su cónyuge y otros adultos para discutir y clarificar sus valores sexuales y la forma en que se va a llevar a cabo la educación sexual de su hijo-a. Practique las palabras precisas que le permitan estar preparado para responder a las preguntas de sus hijos.
2.- Compre o consiga prestados libros u otro material de educación afectivo-sexual. Si le da su hijo un libro, léalo con él o ella.
3.- Conteste cuando le preguntan. No responda “te lo diré más tarde”.
4.- Si no sabe la respuesta a una determinada pregunta, no se avergüence de ello. Busque la información con su propio hijo.
5.- Admita cualquier sensación e incomodidad o vergüenza que usted tenga. Un padre o una madre puede decirle, por ejemplo , a su hijo “esto es difícil para mí, pero, de todos modos, quiero hablar de ello”.
6.- Trate de conocer lo que realmente saben sus hijos, para poder eliminar sus errores.
7.- No se preocupe de transmitir demasiada información a su hijo. Usted puede contarles tanto como ellos quieran saber, sin más límite que la atención que deseen prestarle a usted.
8.- No crea que si su hijo no pregunta es porque no tiene curiosidad. Si un niño no le ha hecho preguntas a los cinco años, háblele usted del tema. Aproveche momentos apropiados, por ejemplo cuando su vecina está embarazada.
9.- Sea un modelo adecuado para su hijo. Si usted demuestra cariño y apoyo a su pareja, el niño aprenderá a comportarse bien en las relaciones interpersonales. Cuando le hable de anatomía y de conductas sexuales, háblele también de afecto.
10.- Sea un tipo de padre al que se le pueden hacer preguntas. Diga a sus hijos que pueden preguntarle lo que quieran, incluyendo la sexualidad.
Para finalizar, como no podía ser de otro modo, mostrar nuestro agradecimiento a Mª José por su aportación a esta escuela de padres.