Sesión 3.- Diálogo, que no monólogo

El día 1 de febrero nos reunimos para trabajar nuevamente. En esta ocasión el tema que nos ocupaba era la comunicación entre padres e hijos. Un asunto, un tanto delicado a la vez que complejo, que no siempre existe a pesar de su importancia.

Comenzamos trabajando en grupo sobre el concepto de comunicación, los factores necesarios para que esta exista, los diferentes estilos educativos que seguimos en el hogar basándonos en cuatro variables básicas (grado de control, grado de exigencia, nivel de afectividad y nivel de comunicación) y algunos trucos que dependiendo del padre y del hijo, se vienen poniendo en marcha en determinadas casas y parece ser que funcionan.

 

Una vez expuesto el trabajo y las opiniones de los padres, hicimos una breve exposición sobre aquéllo que los libros apuntan al respecto. Nuevamente, la visión de los padres y la de los teóricos coincidió. Cada uno lo expuso a su modo, pero todos, indiscutiblemente, queremos decir lo mismo.

Para concluir os dejaré los ocho principios básicos que deben darse para que exista una buena conversación según dos expertos. Juan M, Fernández Millán y Gualberto Buela-Casal, los recogen en su libro “Padres desesperados con hijos adolescentes” (Pirámide).

  1. Escucha de forma activa. Presta atención al contenido y a la emoción que expresa tu hijo. Demuéstrale tu interés por lo que te cuenta.
  2. Ponte en su piel. Para desarrollar tu empatía y comprender su punto de vista, te ayudará observar sus expresiones, el tono de su voz y su expresión corporal.
  3. Resume e infórmale. Demuestra que le escuchas y le entiendes resumiendo sus ideas. A su vez, complétalas con información oportuna y positiva.
  4. Elige el momento y el lugar. Es muy importante no dejarle en evidencia delante de otros.
  5. Concreta los mensajes. No generalices con frases del tipo “tu siempre/nunca…”. Expresa tus sentimientos: “Cuando tú…yo me siento…”, “ponte en mi lugar como padre”.
  6. Llega a un acuerdo. Aprende a reconocer que también tu hijo puede tener razón y dale ejemplo de tolerancia y capacidad de ceder para llegar a un acuerdo. ¡Cuidado!, esto no quiere decir que le cedas demasiado terreno.
  7. Recompénsale. Si sólo atiendes a sus errores, los reforzarás sin darte cuenta de ello. Premia sus buenas conductas y dirígete a él, si puede ser, en positivo.
  8. Finaliza con una sonrisa. Siempre promueve una buena relación. Además, el uso apropiado del humor disminuye el estrés, rompe la actitud defensiva y refuerza el diálogo.

Para saber más sobre el tema, podéis leer los siguientes documentos:

El diálogo y la familia

Perfil de padres según la comunicación

Trucos para facilitar la comunicación en la familia

Consejos prácticos para mejorar la comunicación

Entablando una buena comunicación con su hijo

Diga sus palabras